LA SIEGA ESTÉRIL:

Mario H.

2/14/20266 min read

"Dei’ campo vengo y pai’ campo voy, en la cosecha soy la mejoi’. Amiga soy de la buena sueite’ y poi’ siempre yo seré la má’ fueite’". Esa era la famosa frase que Abril Bencosme decía día tras día mientras trabajaba en el campo con una sonrisa inigualable. Abril era ciega y sin embargo era conocida como la mujer que más café recogía en todo el pueblo de Molinillo.

Recoger café en el pueblo de Molinillo era muy peculiar. Desde hace muchos años era más que un simple trabajo, era una pasión y en la finca de los Abreu era como una especie de deporte. Los trabajadores hacían competencias para recoger el café. Éstos lo medían por libras y el honor de estos trabajadores reposaba sobre los que eran capaces de recoger más café. Se dice que el Abuelo paterno de Abril (Don Piro Bencosme), fue el hombre que más café recogió en toda la historia del pueblo, su hazaña fue tan grande que lo convirtió en un astro. Se dice que un día el señor Bencosme con 37 años de edad en una cosecha bastante grande, desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, había recogido 122 libras de café. Algunos en el pueblo aún le llamaban: "El glorioso Piro". Las personas veían a Abril y decían que eso se lleva en la sangre, pues no se podían explicar cómo una chica a pesar de su ceguera podía recoger tanto café. Cuando alguien tenía un día excelente en la finca de los Abreu es porque de 8 a.m. A 6 p.m. Había recogido entre las 60 y las 65 libras de café. No importa si era un hombre o lo rápido que fuera, sin embargo, 60 libras representaban un día regular en la vida de Abril. Cuando a ella le iba muy bien es porque había recogido entre las 75 y las 80 libras de café. Abril recogía café desde los 12 años de edad y ya tenía 31. Abril no había llegado muy lejos en la escuela y desde pequeña decía que su sueño era ver a sus hijos recogiendo mucho café en las competencias de la finca Abreu. Abril presumía mucho de su talento y decía que nadie la superaría nunca y repetía una y otra vez que solo sus hijos serían los que más café recogerían en el pueblo de Molinillo. Mucha gente nueva se había mudado en el pueblo y estas personas todos los días se asomaban en la finca para disfrutar de las competencias de estos trabajadores, pero había algo que llamaba la atención a mucha gente y es cuando veían al anciano Sergio Méndez, quien no se perdía ni un día de trabajo en la finca. Éste era un señor de mucha confianza para la familia Abreu y era de poco hablar, de hecho, los trabajadores nunca lo escucharon hablar en la finca, pues decían que el anciano Sergio era muy extraño, incluso, había algo bastante interesante con este señor y es que Sergio Méndez era el hermano de don Pablo Méndez, quien era considerado uno de los hombres más sabios del pueblo. Todo el mundo iba donde don Pablo a pedirle algún consejo, pues era una especie de oráculo y siempre quedaban satisfechos con lo que don Pablo Méndez les decía, aunque los padres de Pablo y Sergio Méndez decían lo contrario cuando éstos eran pequeños. Decían que Sergio sería un hombre muy sabio, aunque no hablara mucho. Sergio Méndez estuvo presente el día en que don Piro Bencosme recogió las 122 famosas libras de café. Al parecer le gustaba mucho ver estas competencias. Abril venía arrastrando una amargura muy grande desde unos meses atrás, porque mientras recogía el café lograba escuchar cómo los compañeros del campo se burlaban de ella y se reían una y otra vez de su ceguera. Faltaban pocos días para celebrarse la gran competencia del año donde algunos productores de café juntaban a todos sus trabajadores para al final ver quién ganaba. El premio sería una linda casa en el pueblo. Finalmente llegó el día de la gran competencia anual donde diferentes productores de café de todo el país se reunían todo el día para disfrutar de este concurso, pero antes de comenzar Abril dijo algo en voz alta que fue recordado para siempre en el pueblo. Sus palabras fueron las siguientes: "Ei’ peoi’ erroi’ de to' mi compañero fue builaise’ de mí y de que soy ciega", luego dijo su frase habitual: "Dei’ campo vengo y pai’ campo voy, en la cosecha soy la mejoi’. Amiga soy de la buena sueite’ y poi’ siempre yo seré la má’ fueite’". El 27 de mayo del año 1985 se convertiría en un día histórico en el pueblo de Molinillo. Ese fue el día en que Abril Bencosme, con las manos más rápidas que se hayan visto en todo el país y repitiendo una y otra vez su famosa frase sin parar ni un segundo recogió nada más y nada menos que 210 libras de café. Las personas no lo podían creer, no podían concebir que una persona ciega pudiera realizar tal hazaña. Eran las 6:45 de la tarde cuando todos los trabajadores del pueblo se vieron obligados a quitarse sus sombreros y hacer reverencia a la mujer más extraordinaria que pasó por la finca Abreu en toda la historia del pueblo de Molinillo.

Varias semanas después Abril visitó a don Pablo Méndez para consultarle algo. Luego de saludarlo le dijo lo siguiente: "Vea don Pablo, yo soy la mejoi’ en la finca Abreu y quiero que uté’ me diga aigo’. yo quiero que misijo’ sean lo mejore’ en eto’ iguai’ que yo. ¿Qué puedo asei’?", por lo que don Pablo contestó lo siguiente: "Te diré una cosa muy importante y quiero que nunca se te olvide. Todo el mundo siempre tiene una debilidad y tenemos que aprender a vivir con eso. No podemos pretender abarcarlo todo". Abril dijo: "Pero mi debilidá’ e´ que soy ciega", y don Pablo contestó: "Te equivocas. No siempre nuestras limitaciones son necesariamente nuestras debilidades. La ceguera podría estar siendo tu ventaja más grande y no tu debilidad". Abril dijo: "¿Y qué puedo asei’ para que un hombre se fije en mí a pesai’ de que soy ciega pa' podei’ tenei’ misijo’? Poique’ el año que viene e' mi uitimo’ año en la finca. Depué’ de la competencia del año que viene, le dejaré ese legado a misijo’". Don Pablo le dijo: "No busques las cosas por una conveniencia egoísta, sino por una conveniencia mutua. Tu hombre aparecerá, no te preocupes". El tiempo pasó y Abril seguía trabajando fuerte y viviendo en su nueva casa que había ganado en aquella competencia. 4 Meses antes de que iniciara nuevamente la gran competencia anual, Abril contrajo matrimonio con uno de los empleados de la familia Abreu. Faltando sólo 5 días para la competencia, Abril comenzó a decirle a todos en el pueblo que ella era la mejor, que nadie podía con ella y que su mayor sueño se cumpliría, hacer de sus hijos los mejores en la finca. Finalmente llegó el día de la gran competencia del año 1986 y Abril no lucía muy animada. la gente esperaba con ansias para conocer el resultado final de todos los trabajadores, pero la gran mayoría quedó asombrada y decepcionada cuando dieron las 6:37 de la tarde. Todas las latas de Abril hicieron un total de 14 libras de café. Ese fue el peor día en la vida de Abril Bencosme, y la peor recolección de café en toda la historia del pueblo de Molinillo. Desde que terminó la competencia, Abril tomó sus cosas y se marchó "mirando" hacia abajo, caminando muy despacio y con una pena abismal. La gente del pueblo murmuraba que un día antes de la competencia Abril se enteró de que no podía dar hijos.

Esa fue la primera vez que escucharon al callado Sergio Méndez hablar. Sus palabras fueron las siguientes: "Te hiciste amiga de la arrogancia y tu gran cosecha fue la ignorancia. Del campo viene y pal’ campo va’, ante tú era' ya no ere' na’".

Mario E. Hidalgo J.