LA AGONÍA DEL ESTABLISHMENT:
"El Origen de los Outsiders"
7/24/20264 min read


Cuando mi hermano Israel y yo éramos niños solíamos llevar muy poco dinero al colegio. Siempre tuvimos lo básico y necesario para vivir y jugar, pero nunca disfrutamos del privilegio que tenían otros muchachos. Verlos comprar varios pedazos de pizza y jugos era un poco perturbador, sobre todo cuando el dinero de los dos ni siquiera nos alcanzaba para un solo pedazo. Eso siempre nos mantuvo alejados de los grupos. Nos entreteníamos hablando de otros tópicos y, casi siempre, junto a algunos jóvenes que tenían una situación similar, filosofando y profundizando sobre muchos temas sociales. Quizás eso tuvo mucho que ver con que obtuviéramos siempre las mejores calificaciones, medallas de honor y fuéramos alumnos meritorios, lo cual hoy nos hace agradecer a nuestros padres el hecho de no habernos complacido con todos nuestros caprichos. Pero lo cierto es que desde niños fuimos "outsiders".
En sentido literal, un "outsider" es una persona que está del lado de afuera. Sin embargo, en sentido sociológico, aunque significa lo mismo, tiene otras connotaciones: se refiere a un individuo que permanece en la periferia de las normas sociales, como planteó Howard S. Becker en 1963. Por ejemplo, en el ámbito político un "outsider" sería alguien que, sin haber pertenecido nunca a un partido político ni saber mucho del tema, gana la presidencia de un país con gran popularidad. Otra ilustración, en el ámbito empresarial, es la de un ingeniero eléctrico que tiene gran éxito como gerente en la industria farmacéutica, extrapolando la lógica y el razonamiento a aspectos de comercialización y marketing. A quienes aman los sistemas habituales y lo socialmente aprobado y correcto se les llama "insiders", contrarios a los inadaptados y de izquierda.
En 2019 escribí un artículo llamado "El Nuevo Liderazgo", donde señalé con claridad que al viejo liderazgo a nivel mundial se le han dado millones de oportunidades y los resultados han sido: más delincuencia, más violencia, más desfalco, más nepotismo y más estancamiento en todas las áreas del día a día. En algún momento la sociedad iba a reventar frente a las enormes falencias de los diferentes actores sociales, políticos y poderes fácticos. Un ejemplo simple: los más de 84 mil millones de dólares en deuda que enfrenta República Dominicana a mayo de 2026, sin contar el alto costo de los servicios ni la vulnerabilidad de la moneda. Estamos llevando al país a una incertidumbre espeluznante. Otro ejemplo de temas que se han salido de control es el éxito de los atracadores en las calles y la baja efectividad policial, con una tasa muy pobre de consecuencia para quienes deberían representar la cosa irrevocablemente juzgada en el ámbito legal.
Mientras intentemos combatir a los delincuentes con policías con mentalidad del siglo pasado, iremos en retroceso total. Mientras la iglesia siga implementando modelos antiquísimos, muchos hermanos seguirán pecando con más fuerza y no admitirán sus faltas con honestidad genuina. Mientras los políticos que ya dieron todo lo que tenían no sean sustituidos por jóvenes con mentalidad revolucionaria e innovadora, seguiremos llevando al país a un colapso. Mientras el viejo sistema siga gobernando todo, no solo seguirá igual: será peor.
Para mí, el mejor ejemplo del mundo es Jesucristo. Un verdadero líder, siempre en contra del sistema viejo. Definitivamente, mi Señor y mi Salvador. Un hombre que no se doblegaba a los patrones establecidos de forma "funcional" por los líderes religiosos de su época. Un enemigo absoluto del "establishment", que fue brutalmente masacrado y crucificado por defender ideas nuevas hasta el final. Un "outsider" por excelencia. En Él está la verdad y Él es la verdad.
A veces me río a carcajadas al hacer el símil de cómo opera el viejo sistema en nuestros policías, mientras los delincuentes adoptan procesos totalmente modernos. Imagina a un policía que, para llegar a otro pueblo, en vez de usar una app como Waze o Google Maps, se sienta en un cuarto caluroso a leer un libro geográfico polvoriento de 500 páginas, mientras come hamburguesas y donas y toma un litro de Coca-Cola. Mientras tanto, un delincuente usa inteligencia artificial para trazar la ruta 200 veces y volver sin ser visto. Eso es exactamente lo que ocurre hoy entre un liderazgo obsoleto y los revolucionarios, desarrolladores e ingenieros del presente.
No estoy en contra de los líderes de edad avanzada por dos razones fundamentales. Primero, pueden ser muy útiles en materia de consejería y asesoría por su experiencia. Segundo, conozco líderes mayores con una forma de pensar disruptiva y certera, porque el "viejo líder" no es necesariamente el de edad avanzada, sino el que no entiende que los tiempos exigen nuevas adaptaciones, siempre sujetas a lo correcto y a la verdad.
El consejo es simple y no redundaré mucho: la antorcha debe pasar a las nuevas generaciones y a los "outsiders" de inmediato, porque esperar más solo retrasará lo inevitable. Y si aún dudas de lo que digo, te invito a hacer un observatorio global y a mirar casos como Donald Trump, Javier Milei o Nayib Bukele. República Dominicana se prepara para hacer historia con un joven que va a transformar el país con mano dura, justicia, nuevos paradigmas, modernidad, consecuencias firmes para quienes violen la ley y más oportunidades para la clase trabajadora y seria, mientras preparamos los pañales del viejo "establishment" y lo ingresamos a cuidados intensivos
- Mario H.
(Escuela de Pensamiento Intelectual "EPI" y Revolución Mental Urgente)
